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Serás reconocido por mi lluvia

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I Crucé el Atlántico en busca de cordura,  dejando atrás la furia y la inclemencia,  a México llegué, de periodistas tortura,  cuando su voz silenciada clamó clemencia. II Bogotá me vio luchar contra asesinos,  desenmascaré el fascismo socialista,  una década antes de su ascenso  le concedí un año para renovar Colombia. III En Bucaramanga, El Niño amainé,  con penitencia, incluso siendo perseguido,  la sequía combatí, la lluvia imploré,  de tanta indiferencia me embriagué. IV Cataluña me vio suplicar por agua,  en medio de su árida y triste agonía,  anuncié que cesaría antes de marzo,  como en Londres me creen mera concidencia. V En Grecia, entre cenizas y desolación,  los fuegos callaron por mi mediación. y ahora en la sabana sucreña habito,  anunciando al cielo por su bendición VI Dios me otorgó el don de ser su profeta  no de nombre, sino cesando toda aflicción,  ¡Escríbelo! ¡Qué te conozcan por mis obras...

Del fallido Sanedrín

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 "No hallamos antecedentes en su vida" Vociferaban los conspiradores del nuevo Sanedrín, en otra torre de Babel. "Escribe esta revelación," anuncia el Creador Para que confirmen que vuelves en Gloria Y que si antaño conspiraron ante Pilatos Con falsos testimonios y mentiras Esta vez ni Roma ni el pueblo creerán Y anuncia que yo les retiraré mi protección; Si persisten en atacar al justo entre los justos Quien volvió desde los cielos para juzgarles A la merced de ladrones y enfermedades quedarán

Mis primeros 70 libros

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Desconozco el destino de mi obra literaria, pero me enorgullezco, al igual que Ben Franklin, de mi labor como editor e impresor de setenta libros . A diferencia de lo que piensa la Intelligentsia criolla, la publicación de mis libros no ocurrió en 2020 durante la pandemia, sino que se remonta a 2002, cuando la Editorial La Buganville de Barcelona publicó la segunda edición de "Nuevas Tardes en Manhattan". Este libro ya había sido publicado por la UIS, entonces una naciente editorial de la provincia colombiana, en 1999, y fue escrita por mis visiones de la caída de las Torres Gemelas. La novela ofendió susceptibilidades y mi editor, José Cayuelas, fue asesinado seis meses después de su publicación en circunstancias que nunca se esclarecieron. Entre sus pertenencias, los peritos encontraron el manuscrito de mi obra de teatro "La Corrupción de Kennedy". Perder un editor puede desalentar a un novel escritor; en mi caso ocurrió lo contrario. La escritura es la única prof...

El asesinato de callar al otro

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Vivimos en una sociedad que condena el asesinato y, sin embargo, lo permite constantemente a través de frases como "preferiría cambiar de tema", "no quiero hablar de ello", "aquí no se habla ni de política ni de religión", "si siguen hablando de eso me voy".  Los defensores de esa prudente manera de asesinar al otro alegan que el silencio evita males mayores, tales como las discusiones y los golpes, pero lo único que logran es reemplazar la verdad por la hipocresía de una falsa amistad o un falso amor.  Dicho asesinato funciona, si bien limitadamente, en la política y en los negocios, donde las partes se sientan a "negociar" sobre sus intereses administrativos o económicos, pero extender dicha castración a los ámbitos de la familia, la amistad y la academia es asesinar al familiar sincero, al amigo leal, al amante de la verdad.  Tal fue el destino de Cordelia, la honrada y sincera hija del Rey Lear, a quien el monarca senil condenó a un...